En este artículo volveremos a invocar el mismo concepto relacionado con la IP (Propiedad Intelectual) con exclusividad:

La guerra de las consolas no da un respiro.

Sony y Microsoft siguen en disputa por nuevas licencias y Nintendo intenta ser lo más original posible con los aspectos gráficos que supo conseguir con Nintendo Switch, pero los juegos originales y la absorción de compañías sumandole la pérdida de licencias hacen que estos enfrentamientos sean cada vez más sanguinarios con cada generación de consolas: nadie sabe a ciencia cierta que sucederá en la novena y como toda guerra, tiene sus bandos (y sus daños colaterales). Conversamos con especialistas de la industria de los videojuegos sobre su opinión respecto a esto, y déjenme decirles que fueron bastante variadas. 

"Halo: The master Chief Collection" Un claro ejemplo de pérdida de IP.

Durgan Nallar es autor de la tetralogía “Diseño de juegos en América Latina“  y fundador de la mítica revista de videojuegos Xtreme pc, Irrompibles, World of gamers y Ludorama. El nos recuerda lo más importante: los videojuegos TAMBIÉN son un negocio. 

 

“La exclusividad de videojuegos en las consolas es una práctica comercial que es entendible desde el punto de vista de Sony, Microsoft y Nintendo, que la utilizan para impulsar las ventas de sus máquinas. Pero, para el público consumidor, es una práctica que obliga a tener determinada consola y que, en muchos casos, lo priva de su libertad de elección. El mundo sería mejor sin exclusividades. Los juegos de vídeo deberían valer por cómo son en cuanto a diseño y tecnología, y no por la plataforma donde corren.”

 

No obstante, desde este blog somos imparciales y a la hora de tomar posturas. Vemos los hechos y escuchamos todas las voces. 

 

Juan Lomanto es periodista de videojuegos del portal de noticias Press over, y nos cuenta su visión de los hechos. 

 

“Para mí (la exclusividad) es algo positivo porque sino las consolas no tendrían mucha razón de ser. Las claves de las consolas es tener un buen motor gráfico para jugar con un mínimo de inversión cada 6 o 7 años y no hace falta configurar nada a la hora de comprar un juego. Sí a eso le sumamos  el tener acceso a juegos exclusivos, todo cierra. La batuta la dirige las dos consolas que le dan importancia a los exclusivos, que son las más vendidas, por escándalo. PlayStation y Nintendo se recuestan sobre sus sagas exclusivas para seguir vendiendo y, de ahí, es que Microsoft optó por dejar de competir mano a mano y apostar al “Game Pass”. Si no tienes exclusivos debes tener que ofrecer algo grande y vistoso, y Xbox lo hace desde su servicio de suscripción.”

 

Hay una sensación que viene creciendo hace varios años: ya casi que no existen licencias como antes. En el pasado asociamos a “Halo” o “Gears of Wars” cómo marcas exclusivas de Xbox. Ya no. Sí antes escuchábamos “Metal gear”, “Spyro” o “Crash Bandicoot” pensábamos únicamente en Playstation. Bueno, ahora pensamos en Steam o Epic Games.  Lo mismo sucede con las empresas como EA, Rockstar o hasta Naughty dog, que forma parte de Sony. Hay promesas de exclusividad, que con el correr de los años, no se cumplen. Quien les relata esto (o sea yo) adquirí hace poco una PS4 PRO para jugar varios exclusivos… Varios que terminaron saliendo en PC en los meses subsiguientes. 

 

 Emanuel Berdichevsky es ingeniero en sistemas, programador, game designer y fundador de Delfos.solutions. Nos cuenta su visión del asunto, un tanto paradigmática y que abre a una reflexión:

 

“Las exclusividades son un concepto que, en el horizonte, se le ve un final. Lo que fue una estrategia de ventas desde los albores de los videojuegos (siendo Atari el primer caso de renombre), hoy cada vez va cobrando menos sentido. Las nuevas generaciones de consolas se disputan características que las terminan haciendo más similares que distintas. Diferencias mínimas en procesadores, GPU, almacenamiento; al final terminamos comprando la marca, pensando en una fidelización. La exclusividad de títulos cada vez queda más reservada a los juegos de marca propia de los desarrolladores para ciertas consolas como “God of war”, “Halo” o cualquier juego que implique a Mario Bros en Nintendo). El resto, cuando surgen los exclusivos, terminan apareciendo en otras plataformas. Casos recientes son el Death Stranding (PS4 -> PC) y Cuphead (Xbox/PC -> PS4).

Y, teniendo en cuenta los servicios de juegos en la Nube que se vienen promocionando (Google Stadia, PS Now), es posible que el concepto de exclusividad termine asimilado por la Nube, llegando a su extinción.”

 

Aquí hay algo interesante. La nube, el streaming, el gran Dios monstruo Google: ¿Podría modificar el curso de esta guerra? ¿podría ser capaz de patear el tablero y comprar IPS para su propio regocijo?

 

Maria Florencia Hidalgo, programadora y game designer, nos cuenta su visión desde el lugar de consumidor, pero a futuro. 

 

“!Las empresas buscan el dinero rápido! Y no las culpo, pero en mi caso me parece innecesario (la guerra de exclusividades) no porque esté bien o mal, pero tienen que entender al consumidor. Si solo quieres que compren tu consola por los exclusivos, y luego viene Microsoft con Xbox y sus juegos que son multiconsolas o retrocompatibles van a ganar por goleada porque muy pocas personas se compran una consola por dos o tres juegos, que al fin y al cabo ofrecen un entretenimiento finito. Pero ¿Qué sucede con los otros usuarios? algunos miran su streamer favorito que hace el gameplay y otros simplemente esperan a que con el tiempo casi inevitablemente  pasen algun videojuego que desean a PC (el ejemplo más reciente es el “Horizon Zero Dawn”). Considero que sí las grandes empresas se quedan estancadas en el negocio de las IPS exclusivas, pocos usuarios les van a poder seguir el ritmo en el futuro”.

TLOU: El bastión de Playstation ¿Se mantendrá exclusivo? El tiempo dirá...

A modo de cierre...

A modo de conclusión, podemos decir que la mera idea de exclusivos está mutando a algo más endeble y dinámico. La PC como bastión de videojuegos potentes logra prevalecer, pero los fanáticos de consolas (que también comprenden que no es lo mismo invertir 300€ a 500€ en una consola que  1000€ o 2000€ en un PC gamer) generan cierta presión para que las licencias mantengan su lugar. Pero sí logramos ver a Sonic y Mario compartir videojuegos luego de cruentas guerras de consolas en los ‘90 ¿Que puede salir mal?